La ejecución del creador de contenido César Gastélum durante una transmisión en vivo volvió a exhibir la escalada de violencia que enfrenta Sinaloa, donde al menos seis influencers han sido asesinados desde que estalló la guerra entre las facciones de Los Chapitos y Los Mayitos, una disputa que también ha alcanzado a empresarios, familiares y negocios vinculados con figuras de redes sociales.
Gastélum fue atacado la noche del martes en el estacionamiento de un restaurante de comida rápida en Culiacán. En la transmisión en vivo que realizaba junto con otros dos hombres quedó registrado el momento en que dos sujetos a bordo de una motocicleta se aproximan y disparan directamente contra él antes de escapar.
El homicidio se suma a una cadena de ataques que comenzó tras la fractura del Cártel de Sinaloa, detonada por la captura y posterior entrega de Ismael «El Mayo» Zambada a Estados Unidos en septiembre de 2024. Días después del inicio de la confrontación, Culiacán apareció cubierta con panfletos en los que se señalaba a cerca de una veintena de influencers y empresarios de presuntos vínculos con Los Chapitos, además de acusarlos de lavado de dinero y fraude. Aunque las acusaciones nunca fueron sustentadas oficialmente, varios de los nombres incluidos en esas listas se convirtieron posteriormente en blanco de la violencia.
Entre las víctimas figura Leobardo Aispuro Soto, conocido como «El Gordo Peruci«; Jesús Miguel Vibanco García, «Jasper«; Juan Carlos «El Chilango«; Gail Castro, identificado en redes como Gail Toys, asesinado en enero de 2025 en Ensenada, Baja California, y María de Jesús «N», hermana del youtuber José Ismael, «Conejo Toys», asesinada meses después en Sinaloa.
La mayoría de ellos formaba parte o mantenía relación con el grupo de creadores de contenido conocido como «Los Toys«, integrado por los hermanos Markitos, Mayve, Gail y Kevin Castro, quienes acumulan millones de seguidores en plataformas digitales y fueron mencionados en los panfletos distribuidos por grupos criminales.
La violencia no se ha limitado a los homicidios. En los últimos meses también se han registrado secuestros, amenazas e incendios contra propiedades de influencers. La tiktoker Nicole Pardo Molina denunció haber permanecido privada de la libertad durante seis días; Alan Alapisco, conocido como «Maza Clan«, aseguró que hombres armados irrumpieron en su domicilio y amenazaron a su familia; mientras que una estética propiedad de la influencer Estefanía Monárrez fue incendiada tras un ataque armado.
Asimismo, restaurantes de la cadena Ranch Roll, relacionados con Markitos Toys, han sido incendiados en Culiacán. La vivienda de los padres del influencer también ha sido atacada y trabajadores de sus negocios han denunciado actos de intimidación.
El patrón de agresiones refleja cómo la disputa entre las principales facciones del Cártel de Sinaloa ha rebasado el ámbito criminal para extenderse a figuras con presencia pública en redes sociales, ya sea por presuntos vínculos con grupos delictivos o por la percepción de cercanía con alguno de los bandos.
Nota relacionada: Ejecutan al influencer César Gastélum en Culiacán (VIDEO)
Mientras la violencia continúa dejando víctimas en Culiacán y otras regiones del estado, las autoridades no han logrado frenar una ofensiva que, además de incrementar los homicidios y desapariciones, ha convertido a creadores de contenido e influencers en un nuevo blanco dentro de la guerra del narcotráfico.










