La cancelación del megaproyecto turístico “Perfect Day”, impulsado por la empresa Royal Caribbean en Mahahual, Quintana Roo, exhibe nuevamente cómo el gobierno federal actúa más por presión social y cálculo mediático que por una verdadera estrategia ambiental a largo plazo.
La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), encabezada por Alicia Bárcena, confirmó que el complejo no será aprobado tras semanas de movilizaciones sociales, protestas ambientalistas y campañas digitales que colocaron el tema en el centro de la conversación pública.
🔴 #ÚltimoMomento | La secretaria de Medio Ambiente, @aliciabarcena anuncia «No se va a aprobar el proyecto «Perfect Day» de Royal Caribbean, en #Mahahual, Quintana Roo. #SomosMedioAmbiente pic.twitter.com/moZfcEEJFH
— SEMARNAT México (@SEMARNAT_mx) May 19, 2026
El megaproyecto contemplaba una inversión multimillonaria de Royal Caribbean en Mahahual, con más de 30 toboganes, playas artificiales, bares, restaurantes y la llegada diaria de hasta 20 mil turistas de cruceros a una zona ecológicamente frágil del Caribe mexicano.
Sin embargo, más allá del discurso ambiental, la decisión deja ver un patrón recurrente del gobierno de Claudia Sheinbaum: reaccionar únicamente cuando el costo político comienza a crecer.
Durante meses, las autoridades permitieron que el proyecto avanzara entre trámites, cambios de uso de suelo y procesos administrativos cuestionados. Incluso existieron clausuras temporales y disputas legales promovidas por organizaciones civiles como Greenpeace y DMAS, que denunciaron afectaciones a manglares, arrecifes y al sistema acuífero de la región.
Fue hasta que la polémica explotó en redes sociales y la presión pública escaló a nivel nacional cuando el gobierno decidió tomar distancia del proyecto. Una petición digital contra “Perfect Day” acumuló millones de firmas y las protestas comenzaron a vincular el caso con la destrucción ambiental asociada al modelo turístico del sureste mexicano.
El cálculo político parece evidente: a menos de que México reciba la atención internacional por el Mundial de Futbol 2026, el gobierno federal difícilmente quiere enfrentar otro escándalo ambiental que afecte su narrativa de sustentabilidad y “transformación verde”.
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La administración federal entiende que imágenes de devastación ambiental, protestas comunitarias o acusaciones de turismo depredador en Quintana Roo podrían convertirse en un problema internacional justo cuando el país busca proyectar estabilidad, modernidad y capacidad organizativa ante millones de visitantes y medios extranjeros.











