Estados Unidos confirmó las primeras dos muertes relacionadas con el brote de ciclosporiasis que desde hace semanas ha provocado miles de casos de diarrea severa en el país, en un episodio que ha puesto bajo presión a las autoridades sanitarias y mantiene abierta la investigación sobre la cadena de suministro de alimentos frescos.
El Departamento de Salud y Servicios Humanos de Michigan informó este lunes que las víctimas presentaban enfermedades preexistentes que se agravaron por la infección intestinal y la deshidratación causada por las evacuaciones constantes. La dependencia no reveló la identidad de los fallecidos ni más detalles sobre los casos.
La enfermedad es provocada por el parásito Cyclospora cayetanensis, que infecta el intestino y suele transmitirse mediante frutas o verduras contaminadas con agua que estuvo en contacto con materia fecal. Aunque los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) consideran que la ciclosporiasis rara vez es mortal, las complicaciones pueden ser graves en personas vulnerables debido a la deshidratación.
El brote, considerado el mayor registrado en Estados Unidos, acumula miles de contagios en decenas de estados. Una parte importante de los casos fue vinculada a lechuga iceberg distribuida a restaurantes Taco Bell, lo que llevó a retiros voluntarios del producto y afectó las ventas de la cadena; sin embargo, las autoridades federales reconocen que podrían existir otras fuentes de contaminación aún no identificadas.
En un inicio, la investigación apuntó a lechuga cultivada en Guanajuato y distribuida por Taylor Farms de México. No obstante, la Secretaría de Salud y la Cofepris informaron que las pruebas realizadas en México no detectaron la presencia del parásito, mientras que autoridades estadounidenses mantienen el rastreo epidemiológico y sostienen que la evidencia de trazabilidad sigue apuntando a esa cadena de suministro, aunque las pruebas de laboratorio no han confirmado la contaminación del producto.
Los síntomas de la ciclosporiasis incluyen diarrea acuosa intensa —descrita en algunos casos como «explosiva»—, dolor abdominal, náuseas, pérdida de apetito, fatiga y pérdida de peso. Sin tratamiento, la enfermedad puede prolongarse durante varias semanas e incluso presentar recaídas.
El brote ha evidenciado las dificultades para rastrear enfermedades transmitidas por alimentos frescos, ya que los pacientes suelen tener dificultades para recordar qué consumieron y el parásito resulta complejo de detectar en laboratorio.
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Mientras continúan las investigaciones, las autoridades sanitarias recomiendan lavar cuidadosamente frutas y verduras y extremar las medidas de higiene para reducir el riesgo de contagio.










