Coahuila se convirtió en uno de los mayores reveses electorales para Morena en 2026. Los resultados preliminares de la elección para renovar el Congreso local dieron una contundente victoria al PRI y su aliado Unidad Democrática de Coahuila (UDC), que lograron imponerse en los 16 distritos de mayoría relativa y así mantener el control político de la entidad.
Con el 97 por ciento de las actas contabilizadas por el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), la coalición encabezada por el PRI alcanzó cerca del 56 por ciento de la votación, mientras que Morena y el PT se quedaron con alrededor del 26 por ciento.
El resultado consolida a Coahuila como el principal y último bastión electoral del priismo en el país, en contraste con el avance de Morena en la mayoría de las entidades federativas
La derrota exhibe además las dificultades del partido gobernante para construir una estructura competitiva en un estado donde el PRI conserva una sólida maquinaria territorial.
Mientras el dirigente nacional priista, Alejandro Moreno, celebró el triunfo como una muestra de la vigencia del partido, candidatos morenistas denunciaron presuntas irregularidades, compra de votos y presiones contra operadores políticos durante la jornada electoral.
La elección también dejó un saldo negativo para otras fuerzas políticas. El PAN obtuvo apenas 2.1 por ciento de los votos; el Partido Verde, 2.6 por ciento; y Movimiento Ciudadano, 1.9 por ciento, porcentajes insuficientes para acceder al financiamiento público estatal. Aunque conservarán su registro nacional, el resultado refleja una severa pérdida de influencia local.
Entre las derrotas más significativas destacó la de Antonio Attolini, figura identificada con Morena y exintegrante del movimiento estudiantil Yo Soy 132, quien fue ampliamente superado en el Distrito 9 de Torreón por la candidata priista Verónica Martínez.
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Los resultados representan un duro golpe para Morena y para su estrategia de expansión territorial, al tiempo que confirman que Coahuila sigue resistiendo la llamada «ola guinda» y mantiene al PRI como la fuerza política dominante en la entidad.










