Un joven de 28 años murió tras permanecer tres días internado en el Centro de Rehabilitación Jireh, vinculado con la Patrulla Espiritual, en Tijuana, Baja California.
Además, la necropsia reveló que Richard Damián murió por asfixia mecánica, mientras peritos localizaron múltiples lesiones en distintas partes del cuerpo.
Según los reportes, el joven ingresó el 18 de agosto por problemas relacionados con el consumo de alcohol y murió tres días después.
Asimismo, el encargado del establecimiento, Jesús Arce, reportó el fallecimiento durante la tarde del viernes 21 de agosto a los servicios de emergencia.
De acuerdo con la investigación difundida, el cuerpo presentaba más de 40 lesiones, principalmente en tórax y piernas, además de heridas visibles.
Por ello, la Fiscalía General del Estado de Baja California investiga el caso bajo la hipótesis de un posible homicidio doloso.
Hasta ahora, las autoridades no han reportado personas detenidas, mientras el centro continúa funcionando y la investigación busca determinar responsabilidades.
Lesiones agravan cuestionamientos sobre el centro
En ese contexto, la necropsia adquiere especial relevancia porque descartó una muerte explicable únicamente por las circunstancias habituales de una rehabilitación.
Además, los especialistas encontraron hematomas en tórax, piernas, frente y barbilla, lesiones que habrían ocurrido antes de la asfixia.
Por tanto, la Fiscalía deberá establecer cómo ocurrieron esas lesiones, quiénes estuvieron con Richard y qué protocolos aplicó el establecimiento durante su internamiento.
Mientras tanto, la Patrulla Espiritual no había difundido públicamente una postura sobre el fallecimiento, según los reportes disponibles este miércoles.
La organización, encabezada por Jesús Ignacio Osuna Torres, conocido como “El Chiquilín”, mantiene actividades y publicaciones en redes sociales.
Sin embargo, sus métodos para trasladar a personas en situación de calle han generado cuestionamientos públicos, especialmente por casos donde las propias imágenes muestran intervenciones controvertidas.
De hecho, la organización también ha enfrentado episodios violentos: en marzo, un ataque armado afuera de otro centro Jireh dejó un muerto y un herido.
Así, la nueva investigación coloca nuevamente bajo escrutinio las condiciones de seguridad y supervisión que existen dentro de estos centros de rehabilitación.
Ayuntamiento entregó 7.2 millones a la organización
Por otra parte, el caso ocurre pocos meses después de que el Ayuntamiento de Tijuana destinara 7.2 millones de pesos a la Patrulla Espiritual.
En abril, la administración de Ismael Burgueño presentó el programa “Rescate y Vida Nueva”, mediante el cual financiaría tratamientos para 300 personas.
El gobierno municipal canalizó los recursos mediante el fideicomiso Fondos Tijuana y vinculó el programa con Jireh Centro de Rehabilitación El Señor Proveerá A.C.
Entonces, Burgueño defendió la iniciativa y aseguró que el apoyo permitiría atender integralmente a personas con problemas de adicción.
No obstante, el fallecimiento de Richard Damián coloca bajo presión la vigilancia pública sobre los establecimientos que reciben recursos municipales.
Además, Burgueño apareció en actividades relacionadas con la organización, incluida la inauguración de una clínica Jireh en Mexicali, apenas días después del anuncio del financiamiento.
Por ello, más allá de determinar responsabilidades penales, el caso obliga a revisar quién supervisa estos centros y bajo qué condiciones reciben pacientes.
Finalmente, la Fiscalía deberá esclarecer la muerte, identificar a los responsables y determinar si existieron omisiones dentro del establecimiento que permitieron el fallecimiento.
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Mientras esa investigación avanza, el financiamiento público a organizaciones de rehabilitación también enfrenta un nuevo cuestionamiento: no basta con rescatar personas; las autoridades deben garantizar su seguridad.











