La mejoría nacional esconde retrocesos estatales: la pobreza laboral aumentó en 13 entidades durante el segundo trimestre de 2026, según datos del Inegi.
En contraste, el indicador nacional cayó 3.2 puntos porcentuales, de 35.1 a 31.9 por ciento anual, aunque subió 1.2 puntos frente al trimestre previo inmediato.
Así, México cerró junio con su menor proporción para un segundo trimestre, pero todavía 41.8 millones de personas carecieron de ingresos suficientes para comprar alimentos.
Por ello, el avance agregado no elimina las señales de precariedad, especialmente donde los salarios pierden capacidad adquisitiva y amplios sectores dependen del empleo informal.
Entre los estados con mayor deterioro anual destacó Sinaloa, cuya pobreza laboral aumentó 3.7 puntos; después aparecieron Coahuila, con 2.6, y Michoacán, con 2.4 puntos.
Además, Michoacán registró un incremento trimestral de 5.2 puntos, mientras Nayarit encabezó ese repunte con 5.7 y Guerrero ocupó el tercer lugar, con 4.5 puntos.
Contrastes estatales exhiben desigualdad laboral
En cambio, 19 entidades redujeron su pobreza laboral durante el último año; Morelos encabezó la mejora, con una disminución de 11.7 puntos porcentuales, según Inegi.
Asimismo, Querétaro redujo 10.5 puntos, mientras Estado de México y San Luis Potosí disminuyeron 9.3 puntos cada uno, reflejando avances regionales claramente desiguales en materia laboral.
Por otro lado, Chiapas concentró la mayor proporción nacional de pobreza laboral, con 59.8 por ciento; Oaxaca registró 52.9 y Guerrero alcanzó 52.2 durante junio.
En contraste, Baja California Sur presentó la menor proporción, con 13.8 por ciento; Baja California registró 17.3 y Colima alcanzó 19.7 durante el segundo trimestre.
De igual manera, el ingreso laboral real per cápita aumentó ocho por ciento anual, al pasar de 3 mil 386 a 3 mil 655 pesos mensuales.
Asimismo, el ingreso real creció 6.7 por ciento en zonas urbanas y 10.7 por ciento en áreas rurales, aunque ese avance no benefició homogéneamente al país.
Sin embargo, la brecha salarial persiste: las mujeres ocupadas obtuvieron 7 mil 33 pesos mensuales, frente a 8 mil 734 pesos de los hombres ocupados.
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Finalmente, los trabajadores formales promediaron 11 mil 43 pesos mensuales, mientras los informales recibieron 5 mil 706, una diferencia que exhibe la desigualdad laboral persistente.











