A más de dos semanas de la conclusión de la Copa del Mundo 2026, las once ciudades estadounidenses que albergaron partidos del torneo exigen a la FIFA el cumplimiento de una promesa de un millón de dólares para cada sede, recursos que serían destinados a proyectos comunitarios y al legado social del campeonato, pero que hasta ahora no han sido entregados.
De acuerdo con una investigación de The Athletic, directivos de los comités organizadores locales recibieron de manera reiterada el compromiso verbal por parte de altos funcionarios de la FIFA de que cada ciudad obtendría una contribución de un millón de dólares, similar a la otorgada a las sedes del Mundial de Clubes de 2025.
Sin embargo, el organismo no formalizó el acuerdo por escrito ni ha realizado los pagos.
La incertidumbre aumenta porque varios de los comités organizadores ya comenzaron a cerrar operaciones tras el Mundial, lo que complica definir qué instancia recibiría los recursos y cómo incorporarlos a los informes financieros que deben rendir ante autoridades locales.
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Además, la FIFA rechazó hacer comentarios sobre el tema cuando fue consultada por el medio estadounidense.











