A pocos días de la inauguración del Mundial 2026, la disputa entre los propietarios de palcos y plateas del Estadio Banorte y la administración del inmueble escaló nuevamente, luego de que representantes de los titulares acusaran a FIFA y al estadio de pretender imponer reglas que vulneran derechos adquiridos desde hace décadas.
Aunque la administración del Estadio Banorte informó que los titulares recibirán sin costo adicional los boletos para los partidos mundialistas, incluido el encuentro inaugural, el secretario general de la Asociación Mexicana de Titulares de Palcos y Plateas A.C., Roberto Ruano, aseguró que ese tema de los boletos está resuelto desde hace dos años y que aún desconocen cuándo y cómo les serán entregadas las entradas.
“El problema no son los boletos. Siguen vigentes las restricciones de FIFA: no permiten ingresar alimentos y bebidas, niegan el uso de estacionamientos y limitan otros derechos establecidos en nuestros contratos”, señaló Ruano en entrevista con Ciro Gómez Leyva.
Los boletos de la Copa del Mundo para dueños de palcos y plateas del Estadio Banorte
— Jonatan Peña (@Jonatan_Pena) June 2, 2026
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Los propietarios sostienen que los lineamientos impuestos para el Mundial contravienen los títulos de propiedad adquiridos desde 1965. Ruano incluso acusó que se pretende colocar normas extranjeras por encima de la legislación mexicana.
Por su parte, el abogado de la asociación, Balfre Morales, informó que cuentan con medidas cautelares para exigir el respeto a los derechos de los propietarios, entre ellos el acceso a estacionamientos, la posibilidad de ingresar alimentos y bebidas, así como la facultad de ceder, arrendar o transferir los palcos.
Morales denunció además presuntas irregularidades judiciales durante el proceso. Explicó que, tras obtener una resolución favorable en un juzgado federal, el expediente fue enviado a otro órgano jurisdiccional donde, según afirmó, un juez dejó sin efecto las medidas cautelares, decisión que ya fue impugnada mediante un recurso de apelación.
Los propietarios aseguran que acudirán al estadio acompañados de un notario público para documentar cualquier incumplimiento de las resoluciones judiciales. Incluso advirtieron que, de persistir la negativa, podrían solicitar sanciones contra la administración del inmueble y el uso de la fuerza pública para hacer valer sus derechos.
Ruano responsabilizó directamente al Estadio Banorte por haber cedido la operación del inmueble a FIFA sin advertir plenamente sobre la existencia de los derechos de los titulares de palcos y plateas. A su juicio, esa omisión desencadenó el conflicto que hoy mantiene en disputa alrededor de 15 mil asientos, distribuidos entre aproximadamente 750 palcos (con un promedio de 10 lugares cada uno) y cerca de 8 mil plateas.
El día de la inauguración: Escenario de Coerción
La Asociación advirtió que no se cruzará de brazos. El 4 y 5 de junio se realizarán las notificaciones judiciales correspondientes. El día del partido inaugural acudirán acompañados de un notario público para dar fe de cualquier intento de bloqueo por parte del personal del estadio.
De mantenerse la negativa de acceso bajo las condiciones del contrato, Ruano advirtió que la ley faculta de inmediato a las autoridades a dictaminar:
- Una multa económica severa para el Estadio Banorte.
- El arresto inmediato del director del estadio.
- El uso de la fuerza pública para romper el cerco comercial de la FIFA.
“Ninguna organismo internacional va a venir a pisotearnos (…) Estamos viendo que nuestras autoridades están defendiendo a la FIFA en lugar de defender las leyes mexicanas. Mi título dice muchas más cosas que no me quieren dar; compramos un paquete de un millón de pesos y hoy por hoy, nadie está por encima de la ley”, concluyó Ruano.
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El caso exhibe la tensión entre los intereses comerciales del Mundial 2026 y el respeto a contratos históricos protegidos por la legislación mexicana. Mientras FIFA busca aplicar un modelo operativo uniforme para la justa deportiva, los propietarios sostienen que ninguna organización internacional puede colocarse por encima de los derechos adquiridos y de las resoluciones de los tribunales nacionales.











