Jonathan “Honas” Meléndez, tecladista de Camilo Séptimo, pidió ayuda tras advertir que un socio armado se encontraba dentro de su domicilio en Atizapán.
La llamada ocurrió a las 19:20 horas. El primer policía llegó aproximadamente a las 20:30, después de que el músico solicitara al supervisor seguridad llamar a las autoridades.
Sin embargo, el agente declaró que recibió por radio el reporte hasta las 20:20 y llegó diez minutos después, dejando un vacío crucial para investigación ministerial.
Un aviso que tardó en llegar
Cuando el policía ingresó al complejo residencial, los presuntos responsables ya habían abandonado el inmueble aproximadamente 50 minutos antes, según reconstrucción de El País.
El agente subió al departamento, tocó la puerta y, al no obtener respuesta, regresó al estacionamiento donde encontró al amigo que acompañaba a Meléndez.
Dentro permanecía un niño sobreviviente, según la investigación periodística. El agente regresó acompañado por el amigo, pero nuevamente nadie respondió desde el interior del domicilio.
Entonces solicitaron refuerzos. Un segundo policía llegó con un ariete metálico y finalmente forzó la entrada al departamento donde ocurrió el multihomicidio.
La Fiscalía del Estado de México posteriormente vinculó a proceso a Diego Sebastián “N” y Gerardo “N”, señalados por su probable participación en los asesinatos.
La USB que puede explicar el móvil
Una de las líneas de investigación apunta a un posible robo de criptomonedas. Un familiar declaró que Meléndez guardaba claves de sus cuentas en una memoria USB negra.
El dispositivo desapareció después del crimen. Familiares ingresaron posteriormente al departamento para recoger documentos destinados a identificar a las víctimas ante la Fiscalía.
Sin embargo, la memoria ya no estaba donde supuestamente Meléndez acostumbraba guardarla. Tampoco apareció durante la revisión del BMW X1 relacionado con uno de los detenidos.
El País reportó que las autoridades investigan si los responsables buscaban acceder a las criptomonedas del músico, cuyo valor estimado rondaría los tres millones de pesos.
Los minutos que siguen sin explicación
La cronología coloca otra pieza clave antes del crimen. A las 17:54 horas, la esposa de Meléndez avisó a un amigo que Diego Sebastián permanecía en casa esperando al músico.
Honas habló con su socio mientras jugaba pádel. Según el testimonio citado por El País, Diego Sebastián le indicó que podía esperar hasta su regreso.
Más tarde, una trabajadora del hogar salió con los perros y las cámaras registraron su regreso alrededor de las 19:03 horas, antes de la llamada de auxilio.
La investigación establece que Diego Sebastián y su chofer abandonaron el inmueble poco antes de las 20:00 horas, después de los asesinatos.
Así, el expediente mantiene abiertas preguntas centrales: qué ocurrió dentro del departamento, por qué la alerta tardó 70 minutos en activar la respuesta policial y dónde terminó la memoria USB.
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El caso continúa bajo investigación judicial y los señalamientos contra los detenidos corresponden, hasta ahora, a una imputación y proceso penal, no a una sentencia definitiva.











