Las empresas comercializadoras de gas LP en México enfrentan una doble presión: el aumento de los precios internacionales provocado por el conflicto en Medio Oriente y el tope establecido al precio del combustible en el mercado nacional. Las gaseras tienen un estrechamiento de sus márgenes de operación que, de acuerdo con especialistas, ya comienza a dificultar inversiones en mantenimiento, renovación de vehículos e infraestructura.
Rocío Robles, especialista en energía y fundadora de LobbyingMexico, explicó que el margen considerado ideal para las empresas distribuidoras de gas LP es de 3.5 pesos por litro, nivel vigente desde el último trimestre de 2025. Sin embargo, el repunte de las cotizaciones internacionales ha reducido ese margen, particularmente entre las compañías que compran el combustible directamente a importadores privados.
Aunque Petróleos Mexicanos (Pemex) absorbió parte del incremento mediante políticas de precios, las empresas que dependen de proveedores privados enfrentaron mayores costos de adquisición. Según Robles, esta situación habría provocado que alrededor de 3 por ciento de las empresas cerraran o vendieran sus activos, ante la pérdida de rentabilidad.
Menor producción de Pemex presiona al mercado
A la presión sobre los distribuidores se suma una menor producción e importación de gas LP por parte de Pemex.
Durante el primer semestre del año, la petrolera produjo en promedio 60.8 mil barriles diarios de gas LP, una disminución de 6 por ciento frente al mismo periodo de 2025. Sus importaciones, por su parte, promediaron 74.2 mil barriles diarios, una caída de 18.5 por ciento anual.
El descenso ocurre en un mercado donde México mantiene una elevada dependencia del suministro externo. Rodrigo Aranda Salmerón, presidente del Consejo de Egresados de la Escuela Superior de Ingeniería Química e Industrias Extractivas del Instituto Politécnico Nacional (IPN), señaló que las importaciones realizadas por Pemex y empresas privadas superan los 200 mil barriles diarios, mientras el consumo nacional ronda los 300 mil barriles.
Esto significa que cerca de dos terceras partes del consumo nacional dependen de importaciones, de acuerdo con las cifras proporcionadas por el especialista.
Conflicto internacional golpea costos
El conflicto en Medio Oriente también elevó los precios internacionales de los energéticos y terminó trasladando presión hacia el mercado mexicano. Si bien el gas LP no ha registrado aumentos comparables con los observados en el petróleo crudo, su precio está expuesto a las condiciones internacionales debido a la participación de las importaciones en el abasto nacional.
Aranda Salmerón explicó que el gas LP aumentó de precio por el conflicto, aunque en menor proporción que el crudo y otros combustibles, debido a que se encuentra entre los productos de menor valor dentro de la cadena de destilación.
No obstante, para las gaseras el problema no se limita al precio de compra. Cuando los costos aumentan y el precio de venta está sujeto a un límite, el margen disponible para absorber gastos operativos se reduce.
Y ahí aparece uno de los principales riesgos: una menor rentabilidad puede traducirse en menos recursos para mantenimiento de cilindros, tanques, estaciones y unidades de reparto, además de retrasar la renovación de un parque vehicular que requiere inversiones constantes para operar bajo condiciones de seguridad.
El riesgo de una industria con menos margen
La presión financiera también podría acelerar la concentración del mercado. Las gaseras con mayor capacidad para absorber temporalmente los incrementos de costos tienen mejores posibilidades de mantenerse, mientras que las comercializadoras pequeñas pueden enfrentar mayores dificultades para sostener sus operaciones.
El señalamiento de que alrededor de 3 por ciento de las gaseras habría cerrado o vendido activos todavía debe dimensionarse con información oficial y sectorial más amplia. Sin embargo, refleja una tensión que puede agravarse si persisten tanto las cotizaciones internacionales elevadas como las restricciones sobre el precio final.
El problema, por tanto, no es únicamente cuánto paga el consumidor por un cilindro o tanque estacionario. También está en juego la capacidad financiera de las empresas para mantener la infraestructura, renovar vehículos y garantizar una distribución segura y constante.
En un mercado donde México requiere importantes volúmenes de importación para cubrir su demanda, cualquier combinación de menor oferta nacional, mayores costos internacionales y márgenes comprimidos puede terminar trasladando la presión a toda la cadena del gas LP.
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Por ahora, las gaseras absorben parte del golpe. Pero si el entorno internacional adverso y la presión sobre los precios se prolongan, el costo podría aparecer en otro frente: menos inversión, salida de competidores y mayores vulnerabilidades en el suministro de un combustible utilizado cotidianamente por millones de hogares mexicanos.











