El exlanzador Enrique Quiñones, autor del primer juego sin hit ni carrera de los Tomateros de Culiacán, murió asesinado a balazos en Villa Unión, Mazatlán.
Enrique Quiñones, de 57 años, sufrió un ataque armado la mañana del sábado, cuando se encontraba junto a un automóvil Nissan Versa blanco.
La agresión ocurrió alrededor de las 8:30 horas, sobre el bulevar Niños Héroes, entre las calles Francisco I. Madero y Jesús Carranza.
De acuerdo con reportes locales, varios sujetos llegaron en un vehículo y dispararon repetidamente contra Enrique Quiñones, quien presuntamente trabajaba como conductor de transporte por aplicación.
Los agresores huyeron inmediatamente. Paramédicos de Bomberos Veteranos de Villa Unión acudieron al sitio, pero confirmaron que Quiñones ya había muerto.
La Fiscalía General del Estado de Sinaloa inició las investigaciones y peritos recogieron indicios balísticos. Hasta el momento, las autoridades no reportaban detenidos ni un móvil confirmado.
Una hazaña histórica con Tomateros
Sin embargo, su asesinato contrasta con la huella que dejó en el beisbol mexicano. El 21 de noviembre de 2000 protagonizó una actuación histórica.
Aquella noche, en el estadio Ángel Flores de Culiacán, Enrique Quiñones lanzó nueve entradas sin permitir imparables ni carreras ante los Águilas de Mexicali.
Enrique Quiñones consiguió así el primer juego sin hit ni carrera individual en la historia de los Tomateros, que ganaron 1-0.
El resultado quedó registrado en la historia de la Liga Mexicana del Pacífico y consolidó su lugar entre los lanzadores destacados del club.
Originario de Mazatlán, Quiñones desarrolló una carrera profesional entre 1988 y 2007. Durante ese periodo participó en circuitos de verano e invierno.
En la Liga Mexicana de Beisbol defendió los colores de Rieleros de Aguascalientes, Sultanes de Monterrey, Leones de Yucatán, Broncos de Reynosa y otros equipos.
Acumuló 39 victorias y 63 derrotas. En 1999 destacó con Yucatán, donde consiguió 10 triunfos y una efectividad de 2.87.
Tras retirarse, regresó a Tomateros durante la temporada 2014-2015 como integrante del cuerpo técnico de Benjamín Gil, donde colaboró en la preparación de nuevos lanzadores.
En noviembre de 2015 recordó la importancia de volver a la organización que consideraba su segunda casa y transmitir sus conocimientos a jóvenes peloteros.
También presenció desde el cuerpo técnico otro juego sin hit ni carrera ante Mexicali, el 28 de diciembre de 2014.
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La muerte de Quiñones representa una pérdida para el beisbol sinaloense, mientras las autoridades buscan esclarecer el ataque armado que terminó con su vida.










