El mitin de Claudia Sheinbaum en Tepic, Nayarit, quedó marcado por una tragedia, cuatro personas murieron y al menos 20 resultaron lesionadas cuando el autobús en el que regresaban del evento chocó contra un tráiler en la carretera federal 15, en Rosamorada.
El accidente ocurrió aproximadamente a 100 kilómetros de Tepic. De acuerdo con la Fiscalía General del Estado de Nayarit, los pasajeros lesionados fueron trasladados a hospitales de Acaponeta, Rosamorada y Santiago Ixcuintla.
Lo que resulta especialmente cuestionable es que las víctimas eran asistentes al mitin de Sheinbaum y regresaban a sus comunidades después de participar en el acto político. La unidad se dirigía hacia las localidades de San Miguel y El Motaje, según testimonios.
#ÚLTIMAHORA ACARREADOS ☠️
— Alan Moore (@AlanMooreLatam) September 6, 2026
Tras ser llevados a un evento de Claudia Sheinbaum en Nayarit, el autobús en que regresaban chocó y hay pérdidas humanas.
¿Cuántas vidas más en actos políticos pagados con recursos del pueblo?
Gracias presidenta.. 🤦🏻♂️#MORENAORGANIZACIÓNCRIMINAL
– pic.twitter.com/ijzQMxFFX5
Durante el evento, Sheinbaum presumió la presencia de alrededor de 35 mil personas en el Recinto Ferial de Tepic y agradeció a los asistentes por acudir a escuchar su Segundo Informe de Gobierno. Posteriormente publicó en redes sociales un mensaje en el que destacó la multitud reunida.
Pero detrás de las fotografías de plazas llenas, banderas y aplausos existe una pregunta que no debería perderse entre la propaganda política: ¿en qué condiciones fueron trasladadas las personas que acudieron al evento y quién era responsable de garantizar su regreso seguro?
En México, la movilización masiva de simpatizantes hacia actos políticos es una práctica ampliamente cuestionada, particularmente cuando implica trasladar a personas desde comunidades alejadas mediante autobuses contratados o coordinados para acudir a concentraciones partidistas.
Nota relacionada: Greenpeace exige frenar megaplanta de amoniaco en Topolobampo
En este caso, el accidente obliga a poner bajo la lupa no solamente las causas del choque, sino también la logística utilizada para llevar y regresar a los asistentes.











