Lo que hace apenas seis meses fue presentado por el Gobierno de Claudia Sheinbaum como símbolo de la nueva política de vivienda social del Infonavit terminó convertido en un escenario de pavimento colapsado, banquetas fracturadas, lodo e infraestructura expuesta en Veracruz.
Las intensas lluvias registradas en el puerto de Veracruz dejaron al descubierto severos daños en el desarrollo habitacional Bosques de Río Medio, uno de los proyectos emblemáticos del programa Vivienda para el Bienestar.
Las imágenes difundidas por habitantes muestran calles destruidas, grietas alrededor de los edificios, tierra arrastrada por el agua y redes de agua potable y electricidad afectadas, en una escena que contrasta con el discurso oficial sobre la calidad y transformación del modelo habitacional impulsado por el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit).
Así presumían Octavio Romero y Claudia Sheinbaum las viviendas del Bienestar que no sobrevivieron ni la primera lluvia en Veracruz.
— Jorge García Orozco (@jorgegogdl) July 8, 2026
Viviendas de 600 mil pesos que ahora están arruinadas por la mala calidad que usó Patrimonio Provisa en complicidad con el Infonavit. pic.twitter.com/PU1tMfOy4D
Ante la polémica, el Infonavit informó que la zona dañada corresponde a un área que aún permanecía en construcción y que no había sido entregada a los beneficiarios, por lo que no se reportaron personas lesionadas ni afectaciones a las viviendas ya habitadas. Los daños se concentraron en banquetas, estacionamientos e infraestructura exterior del complejo.
Bosques de Río Medio fue presentado el pasado 24 de enero por la presidenta Claudia Sheinbaum y el director del Infonavit, Octavio Romero Oropeza, como ejemplo del nuevo modelo de vivienda pública. Durante ese acto fueron entregadas 200 casas de una primera etapa de 280, mientras que el proyecto contempla un total de mil 40 viviendas.
En aquella ceremonia, Romero aseguró que el Infonavit había dejado atrás prácticas que favorecieron la corrupción en administraciones anteriores, particularmente en programas como Mejoravit, donde —afirmó— intermediarios encarecían los materiales y limitaban el uso de los créditos por parte de los trabajadores.
Sin embargo, las afectaciones registradas apenas medio año después colocan bajo escrutinio uno de los desarrollos utilizados como emblema de esa nueva etapa institucional.
Los daños fueron localizados en la zona de Río Guadalquivir y Río Amazonas, donde autoridades municipales acordonaron el área mientras especialistas evalúan las condiciones del terreno y la infraestructura.
Hasta el momento no existe un dictamen oficial que determine si el colapso fue consecuencia de deficiencias en la construcción, fallas en el sistema de drenaje pluvial, problemas geotécnicos o simplemente del volumen extraordinario de lluvia registrado en la región.
Aunque el Infonavit sostiene que las viviendas entregadas no presentan daños estructurales, el episodio reaviva el debate sobre la calidad de las obras públicas y la supervisión técnica de proyectos que han sido promovidos como pilares de la política social del actual gobierno.
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Más allá de la intensidad de las lluvias, las imágenes dejan una pregunta inevitable: si un desarrollo recién construido presenta este nivel de deterioro, la verdadera prueba no será el discurso, sino la capacidad de garantizar infraestructura segura y duradera para las familias beneficiarias.











