A pocas semanas de que inicie la primera revisión formal del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), el presidente de Estados Unidos, Donald Trump volvió a generar incertidumbre en la región al asegurar que no está interesado en renovar el acuerdo comercial que él mismo impulsó durante su primer mandato.
Desde la Oficina Oval, Trump afirmó que Estados Unidos no necesita los productos provenientes de México y Canadá, al tiempo que justificó su postura en los déficits comerciales que mantiene con ambos socios.
🚨#Ahora | “No sé si voy a renovarlo”, dice Donald Trump sobre el T-MEC.
— Azucena Uresti (@azucenau) June 10, 2026
El presidente asegura que “para ser sincero, a Estados Unidos le va mucho mejor”.
"Solo tienen que tratarnos mejor. Con México o Canadá tenemos déficits comerciales. Deberíamos tener superávits con ellos… pic.twitter.com/RIu8W9luAm
“No necesitamos sus autos, no necesitamos su madera, no necesitamos su energía”, declaró Trump, dejando abierta la posibilidad de utilizar la revisión del tratado como herramienta de presión política y económica.
Las declaraciones llegan en un momento clave para la integración económica de Norteamérica. Aunque el T-MEC mantiene vigencia hasta 2036, la revisión prevista para julio permitirá evaluar su continuidad y posibles modificaciones. Tanto México como Canadá han manifestado públicamente su interés en extender el acuerdo por 16 años más, al considerar que constituye un pilar fundamental para la estabilidad comercial y la atracción de inversiones en la región.
La postura de Trump revive el discurso proteccionista que caracterizó su primera administración y vuelve a colocar en la mesa la amenaza de utilizar la cancelación del tratado como mecanismo de negociación.
Especialistas en comercio internacional advierten que este tipo de declaraciones de Trump suelen formar parte de una estrategia para presionar concesiones en temas sensibles como reglas de origen, cuotas de importación y medidas migratorias.
Para México, la incertidumbre resulta particularmente relevante debido a la alta dependencia de su sector manufacturero y automotriz respecto al mercado estadounidense. La sola posibilidad de una ruptura o debilitamiento del acuerdo podría afectar las expectativas de inversión y generar volatilidad en sectores estratégicos de la economía nacional.
Pese al tono confrontativo de Trump, los canales institucionales continúan operando. Las mesas técnicas de negociación entre los tres países siguen en marcha y se prevén nuevas rondas de diálogo durante las próximas semanas.
Sin embargo, las declaraciones de Trump evidencian que la revisión del T-MEC podría convertirse en un nuevo escenario de tensiones políticas y comerciales para Norteamérica.
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Mientras México y Canadá apuestan por la continuidad del acuerdo, la amenaza de Washington vuelve a recordar que el futuro del principal bloque comercial de la región podría quedar sujeto a los intereses políticos de la Casa Blanca.











