Después de meses de mantenerse fuera de la vida pública, el expresidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) reapareció con una carta en la que defendió a la presidenta Claudia Sheinbaum frente a las presiones de Estados Unidos y cuestionó el cambio de actitud de Donald Trump, a quien calificó como distinto al mandatario con el que negoció durante su sexenio.
En el mensaje, López Obrador atribuyó ese cambio a las «malas compañías» y expresó su deseo de que Trump recupere la actitud que, según él, mostró durante su primera relación con México.
Por el bien de todos, que regrese el otro Trump.https://t.co/BHQVEInscT pic.twitter.com/U2T2se3X7G
— Andrés Manuel (@lopezobrador_) June 4, 2026
La carta aparece en medio de un momento particularmente delicado para la relación bilateral. En las últimas semanas, el gobierno de Sheinbaum ha acusado a sectores estadounidenses de intentar influir en la política mexicana, mientras Washington ha intensificado señalamientos contra funcionarios vinculados a Morena y ha elevado la presión en temas de seguridad y narcotráfico.
Sin embargo, la reaparición de AMLO deja abiertas varias interrogantes. Resulta llamativo que el exmandatario denuncie ahora el intervencionismo estadounidense cuando durante su gobierno evitó confrontaciones directas con Washington incluso ante episodios polémicos relacionados con seguridad, migración y cooperación bilateral.
Su mensaje parece orientado a fortalecer la narrativa de que las críticas provenientes de Estados Unidos son parte de una ofensiva política contra Morena, en lugar de reconocer que algunas investigaciones y cuestionamientos tienen origen en preocupaciones reales sobre corrupción, seguridad y crimen organizado.
También llama la atención el tono de respaldo absoluto hacia Sheinbaum. Aunque es legítimo que un expresidente exprese opiniones políticas, la carta refuerza la percepción de que López Obrador sigue siendo una figura con enorme influencia dentro del gobierno y del movimiento oficialista.
Para una administración que ha insistido en marcar una nueva etapa, la intervención pública de AMLO vuelve a alimentar el debate sobre cuánto poder conserva realmente el fundador de Morena detrás de las decisiones políticas del país.
La crítica a Trump tampoco está exenta de contradicciones. López Obrador recordó la relación cordial que sostuvo con el republicano durante su presidencia y prácticamente apeló a que «regrese el otro Trump».
No obstante, el contexto actual es muy distinto: las tensiones entre ambos países han aumentado por temas de narcotráfico, migración y presuntos vínculos de funcionarios mexicanos con organizaciones criminales. Reducir el problema a una supuesta influencia de «falsos amigos y consejeros» parece una explicación simplista para una crisis diplomática mucho más profunda.
En el fondo, la reaparición de AMLO parece menos una reflexión sobre la relación México-Estados Unidos y más un intento de cerrar filas alrededor de Morena en un momento de presión internacional.
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El problema es que, mientras el expresidente habla de respeto y soberanía, siguen pendientes respuestas claras sobre los señalamientos que han deteriorado la imagen del país en el exterior.











