Aunque Hidalgo registró una ligera disminución en las denuncias por violación durante los primeros cuatro meses de este 2026, la entidad continúa posicionándose entre los estados con mayor incidencia de este delito a nivel nacional, reflejando una problemática que mantiene bajo presión a las autoridades de seguridad y procuración de justicia.
De acuerdo con el informe mensual sobre violencia contra las mujeres del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), de enero a abril de este año se iniciaron 306 carpetas de investigación por violación en el estado, cifra apenas menor a las 311 denuncias registradas durante el mismo periodo de 2025.
Pese a la reducción marginal de cinco casos, Hidalgo se ubicó en el sexto lugar nacional por incidencia de este delito, situación que evidencia que la violencia sexual sigue siendo uno de los principales focos rojos en la entidad.
Las cifras reflejan que, lejos de representar una mejora significativa, la disminución estadística resulta insuficiente frente al tamaño del problema y a la persistencia de agresiones sexuales denunciadas en distintos municipios hidalguenses.
Especialistas y colectivos han advertido en reiteradas ocasiones que las estadísticas oficiales podrían representar sólo una parte del fenómeno, debido a que muchos casos de violencia sexual no son denunciados por miedo, desconfianza hacia las autoridades o temor a la revictimización.
La permanencia de Hidalgo entre las primeras posiciones nacionales también reabre cuestionamientos sobre la efectividad de las políticas públicas enfocadas en prevención de violencia de género, atención a víctimas y acceso a la justicia.
Mientras autoridades estatales han destacado avances en materia de seguridad y combate a la violencia, los indicadores sobre delitos sexuales continúan mostrando una realidad preocupante para mujeres, niñas y adolescentes.
Organizaciones civiles han señalado que el aumento de la violencia en diversas regiones del estado, así como la debilidad institucional para atender denuncias, contribuyen a mantener altos niveles de impunidad.
Además, activistas consideran que las campañas gubernamentales de prevención resultan insuficientes si no van acompañadas de estrategias integrales que incluyan educación sexual, fortalecimiento de fiscalías especializadas y mecanismos de protección efectivos para víctimas.
La situación también pone presión sobre las autoridades encargadas de investigar y sancionar estos delitos, particularmente en un contexto donde persisten denuncias sobre lentitud en los procesos judiciales y falta de seguimiento adecuado a las víctimas.
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Aunque la diferencia entre ambos periodos es mínima, las cifras colocan nuevamente a Hidalgo dentro del grupo de estados con mayores retos en materia de violencia sexual, un problema que continúa impactando de manera severa a cientos de familias y que mantiene abierto el debate sobre la capacidad institucional para contener este tipo de delitos.











