El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, evalúa retirar a su país de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), en medio de tensiones con sus aliados europeos por su negativa a enviar buques para desbloquear el estrecho de Ormuz.
Las declaraciones marcan un nuevo punto de fricción dentro de la alianza militar, en un contexto de conflicto en Medio Oriente y desacuerdos crecientes sobre el papel de Europa en operaciones estratégicas.
Trump afirmó que ha ido “más allá de la reconsideración” sobre la permanencia de Estados Unidos en la OTAN y lanzó críticas directas al bloque, al que calificó como débil. Sus comentarios se producen horas después de que su secretario de Defensa, Pete Hegseth, evitará reafirmar el compromiso de Washington con la defensa colectiva, el principio central de la alianza.
Analistas han advertido que este tipo de posturas podría enviar señales a Rusia sobre una posible falta de cohesión dentro de la OTAN, particularmente en torno al artículo 5, que establece que un ataque contra uno de sus miembros debe ser respondido por todos.
El conflicto en Irán ha intensificado las diferencias entre Estados Unidos y Europa, ampliando las fricciones en temas de defensa y política exterior.
Algunos gobiernos europeos han limitado su apoyo a operaciones militares vinculadas a ese escenario, lo que ha profundizado el desacuerdo con Washington.










