Para distinguir su autodenominado «oficio de músico», el Ayuntamiento de Guadalajara, Jalisco, otorgó las Llaves de la Ciudad al cantautor español Joan Manuel Serrat, dentro de su participación en la Feria Internacional del Libro (FIL) 2025.
El cantante se encuentra en Guadalajara debido a que participó en la Feria Internacional del Libro, donde causó polémica pues salió molesto al escenario y se retiró a los 10 minutos debido a que el lugar estaba lleno y había personas afuera que gritaban.
El gesto de la presidenta Verónica Delgadillo, al nombrar a Serrat «hijo distinguido» reconoce una trayectoria de casi seis décadas que es mucho más que una sucesión de éxitos: es un capítulo fundamental de la cultura en español, marcado por la coherencia, la poesía y un firme compromiso con la libertad, pues al entregar las llaves de la ciudad también se entrega el alma el corazón de Guadalajara.
“Y recordando aquella vez que nos visitó en 1970, y que hoy me compartía, que al salir del Teatro Degollado le habían ponchado las llantas para que no se fuera y también me compartía que entonces había que trepar las bardas. Hoy entregamos las llaves de esta ciudad para que no haya razones para partir”
Maye Villa de Lemus, en representación del gobernador Pablo Lemus, enfatizó que Serrat es «una de esas presencias que no se anuncian, se sienten y sus canciones, su poesía, no solo se escucharon, se vivieron».
“Nos enseñaron que las palabras pueden ser casa, refugio, abrazo. Que una melodía puede convertirse en compañía cuando el mundo pesa. Serrat nos heredó algo mucho más que la música. Nos enseñó a mirar distinto”, señaló Villa.
“Mi gratitud por la llave de la ciudad que me entregan una llave hecha de tiempo, de amor, de relación, de sueños de momentos maravillosos y de momentos terribles como son los momentos que nos regala la vida”, dijo el cantautor
Y con la naturalidad de quien evoca viejos amigos, compartió anécdotas entrañables de su vínculo con México y con Guadalajara:
“Y aparte del recuerdo y de la anécdota está muy graciosa del Degollado del chusco aquel intento de salir rápidamente del teatro, absolutamente bloqueado por la realidad de unas llantas reventadas pues yo he vivido experiencias magníficas, sorprendentes, amables y diría más, muy entrañables en muchos casos”
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Serrat se despidió bromeando sobre los «kilos de más» que se llevaría en la maleta, pero sobre todo, con el corazón agradecido y la promesa de que esta, ojalá, no sea la última vez que visite a su entrañable México.











