La jurista sudafricana Navi Pillay fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2026 por su trayectoria en la defensa de los derechos humanos, la promoción del derecho internacional y la búsqueda de justicia para las víctimas de crímenes de guerra, delitos de lesa humanidad y genocidio.
#Mundo | "Si siguen aplaudiendo le regalo el premio Nobel a Trump", dijo entre risas Navi Pillay al ser recibida con un cerrado y largo aplauso en la sala de los tribunales de Nuremberg pocos minutos después de haberse anunciado que ganó el premio Nobel de Paz 2026. https://t.co/GkatqD4JCW
— ÚltimaHoraCaracol (@UltimaHoraCR) October 9, 2026
A sus 85 años, Pillay ha construido una carrera marcada por su participación en procesos judiciales históricos, desde la lucha contra el apartheid en Sudáfrica hasta su trabajo en organismos internacionales.
El Comité Nobel Noruego destacó su compromiso con los principios jurídicos universales y la importancia de fortalecer las instituciones encargadas de garantizar la justicia, en un contexto de creciente presión sobre el sistema jurídico internacional.
Uno de los aspectos más relevantes de su trayectoria es su participación en la investigación sobre la situación en Gaza. Entre 2021 y 2025, presidió la Comisión Internacional Independiente de Investigación de Naciones Unidas sobre el territorio palestino ocupado e Israel, organismo que concluyó en 2025 que Israel había cometido genocidio contra la población palestina en Gaza. El gobierno israelí rechazó estas conclusiones.
El reconocimiento internacional a Pillay llega en medio de la controversia por la actuación de las instituciones judiciales internacionales y las tensiones políticas relacionadas con las investigaciones sobre el conflicto en Medio Oriente.
Sin embargo, el Comité Nobel aclaró que el premio reconoce su labor en favor de la paz y el derecho internacional, y no constituye por sí mismo una resolución judicial sobre las conclusiones de la comisión.
Pillay también fue defensora de activistas contra el apartheid, entre ellos Nelson Mandela y otros opositores a la segregación racial. Posteriormente, se desempeñó como jueza del Tribunal Penal Internacional para Ruanda, la Corte Penal Internacional y como alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
Durante su trabajo en el tribunal que investigó el genocidio en Ruanda, contribuyó al reconocimiento de la violencia sexual como un crimen de guerra y de lesa humanidad, además de su posible consideración como genocidio en determinadas circunstancias.
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Tras conocer el anuncio, la jurista dedicó el galardón a los supervivientes de crímenes internacionales y a quienes trabajan en la defensa de la justicia. También hizo un llamado a los dirigentes políticos para que respeten los derechos humanos y cumplan con su obligación legal de evitar la guerra.











