Estados Unidos redujo temporalmente cerca de 20% del gas natural enviado a México por gasoductos, una interrupción que expuso la dependencia energética del país.
Cuitláhuac García, director del Centro Nacional de Control del Gas Natural (Cenagas) , informó que México recibió el aviso aproximadamente una semana antes y calificó el escenario como crítico.
Sin embargo, el funcionario explicó que Pemex, CFE, Cenace y Cenagas coordinaron acciones para mantener el suministro sin afectaciones durante la reducción.
Posteriormente, Cenagas aclaró que la disminución correspondió al mantenimiento programado de un gasoducto transfronterizo, y no a una decisión política estadounidense.
México depende del gas estadounidense
El episodio exhibió una vulnerabilidad estructural: México importa alrededor de 75% del gas natural que consume desde Estados Unidos, según datos oficiales.
La Secretaría de Energía reconoce que la producción nacional cubre apenas una cuarta parte del consumo, mientras las importaciones aumentaron durante los últimos años.
Además, las importaciones crecieron casi 72% entre 2016 y 2025, al pasar de cuatro a 6.9 mil millones de pies cúbicos diarios.
El propio programa institucional de Cenagas advierte que esta dependencia vuelve necesario desarrollar almacenamiento para enfrentar interrupciones en las principales fuentes de suministro.
El problema adquiere mayor dimensión porque entre 60% y 62% de la generación eléctrica utiliza gas natural, según cifras difundidas por Cenagas.
Por ello, una interrupción prolongada podría presionar directamente la generación eléctrica y afectar también actividades industriales que dependen de este combustible.
Tres días de margen y sin almacenamiento operativo
Cuitláhuac García reconoció que México tendría capacidad para sostener el suministro durante hasta tres días ante una interrupción total de las importaciones estadounidenses.
El dato resulta relevante porque el país carece actualmente de infraestructura operativa de almacenamiento estratégico dentro del sistema nacional de gas natural.
Incluso, una meta establecida previamente contemplaba contar en 2026 con reservas estratégicas equivalentes a cinco días de demanda, objetivo que todavía no se materializa plenamente.
Así, el recorte temporal no provocó una crisis de abastecimiento, pero sí mostró el margen limitado que tendría México ante una interrupción mayor.
Gobierno promete inversión millonaria
Para reducir esta vulnerabilidad, el gobierno federal presentó un plan de infraestructura que contempla 140 mil 905 millones de pesos hacia 2030.
La CFE aportará 53 mil millones de pesos, mientras Cenagas destinará 87 mil millones para nuevos ductos, mantenimiento, rehabilitación y ampliación de capacidad.
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El gobierno plantea utilizar esta infraestructura para abastecer nuevas centrales eléctricas y fortalecer el suministro de gas destinado a los polos de desarrollo económico.










