A menos de tres semanas del arranque del Mundial, el Gobierno de la Ciudad de México y el Sistema de Transporte Colectivo Metro enfrentan nuevas críticas por la improvisación y el retraso en las obras de rehabilitación de la Línea 2, luego de que el servicio fuera suspendido desde la noche del sábado entre San Antonio Abad y Taxqueña para acelerar trabajos que no lograron concluir en el plazo originalmente prometido.
El cierre emergente, aplicado a partir de las 20:00 horas del sábado, afectó a miles de usuarios que utilizan diariamente una de las rutas más importantes del sur de la capital. Aunque autoridades prevén reanudar operaciones este lunes, trabajadores reconocieron que podrían repetirse cierres similares durante los próximos fines de semana para intentar terminar antes del inicio de la justa mundialista.
La decisión evidenció el rezago en los trabajos de remodelación impulsados con miras al evento internacional, luego de que el viernes se ampliara oficialmente el plazo de entrega, que inicialmente estaba previsto para el 31 de mayo y ahora quedó reducido ambiguamente a “antes del Mundial”.
“Andamos trabajando a doble turno, ya cansados, pero hay que acabar: el 31 no, pero antes del Mundial chance y sí”, admitió un trabajador en la estación General Anaya, reflejando las presiones contrarreloj que enfrentan las cuadrillas.
De acuerdo con el STC, las obras incluyen trabajos en altura a los costados de Calzada de Tlalpan, así como remodelaciones estéticas en estaciones subterráneas como Bellas Artes, Hidalgo y Zócalo. Sin embargo, para usuarios y vecinos, el problema no radica únicamente en la magnitud de las obras, sino en la falta de planeación y en los costos cotidianos que implica ejecutarlas al límite del calendario.
Las afectaciones se extendieron más allá del Metro. En distintos puntos de Calzada de Tlalpan, banquetas y ciclovías quedaron invadidas por escombro, maquinaria y andamios, mientras algunas vialidades perdieron carriles completos. En Chabacano incluso se reportó el cierre total de un tramo de Tlalpan.
“Todo para que tengan su juego y una se friega dando vueltas para poder llegar al Centro”, reclamó una usuaria en Taxqueña, mientras otros pasajeros denunciaron retrasos, saturación y mayores tiempos de traslado.
En estaciones como Xola y Portales, las aceras permanecen ocupadas por materiales de construcción, mientras que en General Anaya y Ermita la reducción de carriles ha complicado aún más la movilidad vehicular.
Para habitantes de zonas del sur de la capital, el enojo se concentra en que las autoridades tuvieron años para ejecutar las mejoras sin afectar de forma abrupta el servicio.
“Tuvieron años para remodelar y lo quisieron hacer en meses; ese es el reclamo hoy: sí hacía falta y sí es necesario, pero todo lo pagamos los usuarios con tiempo perdido”, señaló Adriana Silva, vecina de Xochimilco.
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La presión por mostrar una ciudad lista para el Mundial ha terminado por exhibir no sólo las deficiencias en la planeación de infraestructura, sino también el costo político y social de obras ejecutadas a marchas forzadas y bajo plazos cada vez más ajustados.











